sábado, 22 de febrero de 2014

"Que se vayan todos" es una consigna entre las Autodefensas de Madian

 
 
Urgente24.com  |22/02/2014 Compartir Urgente24 twitter facebook rss urgente24.com google plus
 
 
 
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"Que se vayan todos" es una consigna entre las Autodefensas de Madian

En Ucrania han triunfo las Autodefensas de Madian, la fuerza dominante. Los 3 partidos de oposición no representan a nadie: de hecho, brindaron su conformidad a un acuerdo político que duró 6 horas. Y el partido en el gobierno acaba de derrumbarse. Las Autodefensas de Madian no creen en los partidos pero tampoco es un partido político en sí mismo, frente a los comicios del 25/05. En esa circunstancia, la guerra civil es una opción muy peligrosa pero concreta. Luego, Ucrania como Estado fallido.

Las concentraciones de Euromaidan fueron pacíficas durante 2 meses, hasta que se produjeron los primeros choques violentos, el 19/01. La radicalización del movimiento de protesta ocurrió porque el Gobierno ignoró sus demandas y reprimió cada vez con más fuerza a los manifestantes. Aquí, autodefensas de Maidan en la Plaza de la Independencia, en Kiev, Ucrania.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). 3 meses de manifestaciones en la plaza de Euromaidan se han convertido en las mayores protestas públicas desde la independencia de Ucrania, superiores incluso a las de la Revolución Naranja de 2004.
 
Y acaban de conseguir la caída del presidente Viktor Yanukóviche, una crisis cuyo detonante (aunque no su motivo) fue la decisión de Yanukóvich de no firmar el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, a la vez que inició una ruda represión de los manifestantes, quienes comenzaron a organizar en forma militar en las Autodefensas de Madián, que acaban de triunfar en la actual etapa del conflicto.
 
Las Autodefensas expresan la profunda frustración con la manera de gobernar Ucrania: la ausencia de democracia y de un Estado de Derecho, la violación de los derechos humanos y las libertades básicas, la corrupción generalizada, la violencia policial y la arbitrariedad de la justicia.
 
Las concentraciones de Euromaidan fueron pacíficas durante 2 meses, hasta que se produjeron los primeros choques violentos, el 19/01.
 
La radicalización del movimiento de protesta ocurrió porque el Gobierno ignoró sus demandas y reprimió cada vez con más fuerza a los manifestantes. 
 
La aprobación de un paquete legislativo que representaba una grave violación de las libertades cívicas y políticas, garantizadas tanto por la Constitución como por los convenios internacionales ratificados por Ucrania, fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de algunos manifestantes. 
 
Los líderes de la oposición no supieron proponer una estrategia eficaz de lucha no violenta, y la desesperación y la falta de medios para proteger legalmente sus derechos empujaron a algunos manifestantes a presionar de manera más radical al Ejecutivo.
 
A partir de ahí, los 3 partidos de oposición perdieron toda autoridad sobre la fuerza que se llamaba movimiento Euromaidan. Ucrania había iniciado una nueva etapa que no supo interpretar Yanukóvich, quien entonces aceptó negociar con la oposición que ya nada mandaba; el Parlamento (cuyo control había perdido el oficialismo) revocó las leyes aprobadas; y el 1er. ministro, Mikola Azárov, presentó la dimisión, junto con todo su gobierno. 
 
Consciente de que quedaba afuera de todo vínculo con los indignados manifestantes, la oposición presentó un plan de acción que convocó a los partidarios del movimiento Euromaidan a crear instituciones paralelas: 
 
> un consejo popular, 
 
> un gobierno popular y 
 
> unas fuerzas de autodefensa, organización paramilitar. 
 
El llamamiento obtuvo respuesta en 14 de las 24 regiones, que crearon sus propios consejos.
 
El Gobierno ucraniano y Moscú, junto con los medios de comunicación que controlan, trataron de demonizar al movimiento de Maidan y, en especial, a las fuerzas de autodefensa.
 
El Ministerio del Interior evocó la propaganda rusa de la era soviética, al afirmar que los responsables de la toma de edificios oficiales en todo el país eran militantes de la parte occidental de Ucrania (la región anexionada por la Unión Soviética tras la 2da. Guerra Mundial, en la que la resistencia anticomunista se mantuvo hasta mediados de los '50).
 
El Ministerio del Interior también se esmeró en afirmar que los manifestantes asesinados fueron blancos de disparos de francotiradores de una organización de extrema derecha. 
 
Muchos gobernadores regionales del este y el sur de Ucrania, zonas dominadas por el Partido de las Regiones en el Gobierno, reprodujeron esa versión,  invitaron a la gente a proteger las instituciones regionales de “los extremistas de Ucrania occidental” e incluso cubrieron los edificios con placas de cemento para impedir que “los ocupantes” se apoderen de ellos.
 
Yanúkovich planteó claramente una división del país entre este y oeste, algo que favorece los intereses de Rusia, puesto que el Kremlin considera que Ucrania es un país artificial. 
 
Aunque es cierto que Ucrania está formada por regiones diferentes en su legado histórico, su lengua y sus preferencias políticas, y que las protestas de Euromaidan han tenido menos apoyo en el este y el sur del país, ocurrieron manifestaciones en todas partes, y quienes se concentraron delante de las oficinas de los gobiernos regionales en las ciudades orientales de Dnipropetrovsk y Zaporiyia o en la de Sumy, en el norte, junto a la frontera con Rusia, son habitantes descontentos, inclusive de regiones que hablan ruso. 
 
El Gobierno ucraniano y sus aliados de Moscú estaban demasiado interesados en justificar la represión y las medidas violentas ante el resto del mundo.
 
A su vez, ocurrieron cambios en Euromaidan, en su origen una protesta cívica, pero luego con un sector radical que agrupa a gente tanto de extrema derecha como de extrema izquierda, barrabravas de fútbol y personas sin ideología que simplemente creen en la violencia como metodología posible para dirimir conflictos.
 
Pero la mayoría de Euromaidan no es extremista, ni mucho menos. No llaman a la lucha armada e insisten en que se les incluya en las negociaciones entre el Presidente y la oposición parlamentaria. Entre sus simpatizantes también hay ciudadanos del este de Ucrania cuya lengua es el ruso.
 
¿Es posible una guerra civil como la de 1918-1920, cuando Ucrania formaba parte del Imperio Ruso? Nadie lo sabe pero es una probabilidad.
 
Yanukóvich ha caído planteando un relato repleto de lenguaje bélico -para hacer ver que la represión es una actuación pacificadora y presentar a Ucrania como un Estado inestable y dividido, que no está preparado para la democracia-.
 
El gran desafío es demostrar que Yanukóvich mintió también en ese punto. Que Yanukóvich haya tenido razón sería terrible para Ucrania..
 
 
Ante el acuerdo para desbloquear la crisis aprobado por la Rada, el Maidán (el colectivo de manifestantes que mantienen en jaque al régimen) reaccionaba esta noche de viernes con una sinfonía de voces, donde las notas dominantes eran “positivo, pero insuficiente” y “un paso en la dirección correcta”. Esta era la impresión de una encuesta itinerante entre activistas y ciudadanos con los que EL PAÍS se cruzó en la ruta desde el Parlamento, en la calle Khrusheskaia, hasta la plaza de la Independencia.
 
Por primera vez en muchos días, las tropas de intervención especial, las Berkut, habían desaparecido, dejando tras de sí parte del equipo de acampada, incluidos los jergones sobre los que habían dormido. Frente a la sede del Gobierno, varios hombres con casco y el rostro cubierto por pasamontañas, todos ellos del servicio de Autodefensa del Maidán coincidían: “Un hombre con las manos manchadas de sangre no puede ser presidente. Estaremos aquí hasta que se vaya [Yanukóvich]”. Añadían, no obstante, que la vuelta a la Constitución de 2004, que da más poderes al Gobierno, les parecía “un paso en la dirección correcta”. “Paso a paso”, decía Vladislav, que dijo ser comerciante y expolicía y que hablaba “como ciudadano de Ucrania”.
 
Justo frente a la sede del Gobierno, vigilando para que no hubiera provocaciones ni disturbios, encontramos a un mando importante, se llama Jan, y es de la Varta Maidán, un servicio de seguridad creado por los manifestantes. En el pasado, Jan fue un infante de marina de la antigua URSS (sirvió en Tajikistán, en Asia Central, en 1991) y luego un pacificador de la ONU (sirvió en Kosovo en 2002).
 
“¿Por qué elecciones en diciembre y no ahora?”, se preguntaba Jan. “¿Acaso quieren que la gente se disperse y luego vuelva? Nada de eso, el Maidán estará aquí hasta que Yanukóvich se vaya. El Maidán resistirá. Yanukóvich debería delegar todas sus competencias inmediatamente, porque este es el primer presidente que ha vertido sangre en la historia de Ucrania”, afirma. Agregaba el oficial que su organización estaba fuera de la política, pero que, a partir de los sangrientos sucesos de los últimos días, su grupo y otros grupos de defensa forman parte del consejo coordinador del Maidán que hasta ahora había estado controlado por los líderes de la oposición parlamentaria.
 
“Como mínimo, estará aquí hasta que elijan un Gobierno de unidad nacional, porque ese puede echar al presidente. Esta noche nos reuniremos a debatir la situación”, señalaba Jan, que no estaba de acuerdo con la “amnistía para todos”.“Comenzaron procesos contra los activistas del Maidán como si fueran terroristas, pero los terroristas son ellos”, decía, refiriéndose a los individuos de paisano que apoyan a la policía, los llamados titushki, y los francotiradores.
 
“Nosotros defendíamos a Ucrania y ellos mataron para defenderse a sí mismos”, sentenciaba antes de echar a correr porque en una de las calles laterales colindantes con el Consejo de Ministros unos activistas golpeaban un minibús en el que creían haber visto a un agente progubernamental. Los supuestos titushi habían huido, pero ellos seguían golpeando el vehículo hasta que el servicio de orden los calmó.
 
En las barricadas de la calle Khruchevskogo se habían abierto boquetes para permitir el paso de los peatones, obligados a pasar por encima de una bandera del partido de las Regiones dispuesta a modo de alfombra. A medida que uno se acercaba a la plaza de la Independencia se incrementaba el hedor de la basura y los residuos que se han ido acumulando durante el cerco.
 
En la tribuna, una gigantesca pantalla de televisión transmitía en directo la sesión de la Rada. La plaza profirió gritos de alegría cuando el Parlamento votó por el cese del ministro del Interior, Vitali Zajárchenko. Un poco más allá, dos hombres maduros disfrazados de cosacos tocaban solemnemente un enorme tambor, junto a un afilado palo con un letrero que dejaba bien claro que estaba dispuesto a recibir las posaderas del presidente. ¿Tradiciones cosacas?
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